Miguel Ángel Battegazzore (Montevideo 1931 – Maldonado 2024) desarrolló una obra plástica amplia y coherente, estructurada en nueve momentos creativos que reflejan su constante diálogo con la historia del arte, la teoría del color, el simbolismo y la emoción estética. Desde sus primeros experimentos matéricos y texturales hasta sus incursiones en el arte digital, su trayectoria abarcó pintura, escultura, gráfica, escenografía, audiovisual y diseño (sellos, carteles, monedas). Su obra es fiel reflejo de una reflexión que articula razón y naturaleza, orden y caos, estructura y entropía.
Uno de los ejes conceptuales de su producción es la noción de entropía: una tensión entre orden y desorden que resignifica la estructura ortogonal del Universalismo Constructivo torresgarciano. En estas composiciones aparecen signos clásicos (pez, estrella, balanza) dispuestos en compartimentos caóticos o alineamientos inestables, como si los símbolos regresaran del espacio ordenado al caos visual .
La escultura también fue fundamental en su lenguaje visual, particularmente con sus obras basadas en molinetes y plegados geométricos, articuladas con bisagras y planos cortados que exploran la tridimensionalidad como prolongación del plano pictórico. Estas esculturas, desarrolladas con tecnología metalúrgica avanzada y cercanas al minimalismo europeo, fueron resultado del influjo de Jorge Oteiza y Eduardo Díaz Yepes .
Durante décadas trabajó por series: “Homenajes” a Durero, Rafael, Torres, así como su serie de “Constelaciones”, donde dibuja puntos y líneas suspendidas en el aire, buscando formas aún no nombradas, jugando con la ambigüedad del visual y lo conceptual .
Como escenógrafo diseñó más de treinta puestas para ópera, teatro y ballet, donde trasladó su visión espacial a escenarios circulares, óperas en plano abierto y vestuario arcaico, lo que contribuyó a su comprensión del arte como síntesis visual-temporal .
Su exposición antológica en el MNAV (2021–22), curada por Ángel Kalenberg, presentó toda su evolución plástica, desde pinturas tempranas hasta las más recientes, incluyendo obras inéditas como las series Lisboeta o aquellas inspiradas en marcas rurales, reflejando su exploración constante entre lo local y lo universal